JUGAR EN FAMILIA! Es más importante de lo que crees.



SIETE BENEFICIOS DE JUGAR CON NUESTROS HIJOS
Compartimos un artículo para fortalecer los vínculos en la familia, mediante el juego. Asimismo conocer los beneficios de aprender haciendo.
Seguro que cuando recordamos momentos felices de nuestra infancia vienen a nuestra memoria ratitos de juegos en familia. Si cierro los ojos puedo verme jugando a las cartas o al parchís con mi abuela, "enredándome" con mis hermanos mientras jugábamos al Twister, echando un partido de fútbol con mi padre o pasando las tardes de domingo con mi madre, frente a un bol de palomitas y un montón de juegos de mesa.
Y es que disfrutar de juegos en familia será, probablemente, uno de los recuerdos de la infancia más bonitos que les quede a nuestros hijos, además de aportarles múltiples beneficios para su desarrollo físico y emocional desde que son bebés. ¡Te contamos todo lo que puede aportar un rato de juego con nuestros peques!
1) Aprenden a través de nuestro ejemplo
Los padres somos el principal referente de nuestros hijos durante su infancia y su primer modelo a seguir. Ellos nos imitan en todo, de ahí que siempre insistamos en la importancia de dar ejemplo con nuestros actos.
A través del juego también aprenden de nosotros, y es una oportunidad fantástica para enseñarles a jugar limpio, a respetar al resto de participantes, a seguir las normas de juego, a ganar con honradez y también a saber perder.
2) Se fortalece el vínculo entre padres e hijos
Cualquier actividad que compartamos y disfrutemos con nuestros hijos servirá para fortalecer nuestro vínculo con ellos y para mejorar nuestras relaciones.
Además, a través del juego manifestamos emociones y sentimientos, y se genera una comunicación placentera entre todos los participantes, de manera que nos ayuda a conocernos mejor y a entender los sentimientos de los demás.
3) Se generan endorfinas
Jugar en familia es divertido y relajante. Nos hace sentir bien, reírnos, disfrutar de un  ambiente distendido y mejorar nuestro estado de ánimo. Y todo ello gracias a las endorfinas, las hormonas de la felicidad que el cuerpo segrega ante emociones placenteras.
Además, durante el juego también se segrega dopamina, que potencia el proceso de aprendizaje y la imaginación.
4) Aprenden mientras juegan
Los niños aprenden mientras juegan desde que son bebés, explorando, experimentando, descubriendo y solucionando problemas y situaciones de forma imaginativa y lúdica.
A través del juego, el niño fomenta su curiosidad, entusiasmo y perseverancia, mejora su atención y desarrolla habilidades sociales, como la cooperación (a través de juegos de equipo), la negociación o la resolución de conflictos (por ejemplo, a través de juegos de estrategia como el ajedrez).
5) El juego descubre sus habilidades
Durante el juego los niños se muestran tal y como son, y la información que nos aportan es realmente valiosa a la hora de detectar sus virtudes, habilidades, aptitudes o limitaciones. Además, jugar juntos nos ayudará a conocer mejor los gustos de todos los miembros de la familia
6) Se fomenta su autoestima
Cuando jugamos con nuestros hijos ellos perciben que son importantes para nosotros y que tenemos tiempo para dedicárselo en exclusiva y disfrutar junto a ellos, lo que ayuda a fortalecer su autoestima.
Además, durante el juego podemos ayudarles con frases positivas y motivadoras que les animen a superarse o a mejorar la jugada, y felicitarles y mostrarnos orgullosos por el resultado obtenido (sea el que sea) y lo bien que han jugado.
7) Control emocional
La gestión emocional consiste en saber regular y expresar las propias emociones, algo que constituye la clave tanto para comprender las emociones de los demás, como para que los demás nos comprendan a nosotros.
Es muy importante saber hacer una buena gestión emocional, y el juego nos aporta un momento maravilloso para ello.
Consejos para promover el juego en familia
Quizá podamos llegar a pensar que la vorágine del día a día, el trabajo y los quehaceres domésticos nos dejan poco tiempo para jugar con nuestros hijos. Pero nada más lejos de la realidad.
Lo importante no es dedicar varias horas a jugar en familia, ni pensar que para que los niños se diviertan y aprendan tenemos que recurrir a sofisticados o modernos juegos de mesa. A veces, una simple pelota, un juego de adivinanzas o un teatrillo improvisado nos pueden aportar grandes y divertidos momentos juntos.
Debemos aprender a disfrutar de las oportunidades y ratitos que nos brinda el día, pues cualquier momento es bueno para jugar. Así que, si nos lo proponemos, seguro que nos resulta fácil convertir cada actividad cotidiana (ir a la compra, preparar la cena, bañarles...) en un momento lúdico y maravilloso para disfrutarlo con nuestros hijos.
Recordemos que los niños no necesitan más que el cariño de sus padres y su dedicación. Y si a eso sumamos un poquito de creatividad e imaginación por nuestra parte, el resultado será insuperable.

Artículo tomado de “Bebés y más”
Silvia Díaz
 Editora de “Bebé y más”
@madreaventura

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